
Despues de no pocas dificultades, debido a lo empinado del camino y lo resbaladizo de las rocas, llegué a una especie de balcón que hay cerca de la cima desde donde se divisa todo el valle de Aramaiona que ese día estaba cubierto por la niebla.Miro hacia mi derecha y veo un buitre descansando plácidamente en la punta de una roca a unos treinta metros de donde yo estaba. Empiezo a sacar fotos y veo que no es uno, sino tres, los otros dos asomaron en cuanto supieron que había un pardillo en las inmediaciones sacando fotos.Estuvieron como media hora y me hicieron todo tipo de demostraciones, de vuelo y otras, antes de abandonar definitivamente su posición.Nunca me canso de ver a estas aves, que a pesar de su mala fama me parecen maravillosas, sobre todo en vuelo.En la tercera fotografía se pueden observar sus afiladas uñas.Si quieres ver más imagenes, pincha aquí.



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