Sorprende el cambio que se experimenta del verano al otoño en este paraje, en verano viene mucha gente, hay muchos coches y el ambiente suele ser típicamente playero. Sin embargo en otoño hay poca gente y el ambiente es de paseo y de senderismo, ya que la pista que rodea el pantano permite un largo paseo por la orilla del agua.
No sé si se debe a mi incompetencia, material inadecuado o a alguna otra circunstancia, pero resulta muy difícil sacar fotos (buenas) a las aves, ya que tienen una técnica depurada para separarse de la orilla cuando se acerca un paseante. Los árboles sin embargo compensan esa actitud tan hostil de las aves y se visten sus mejores galas otoñales para los visitantes.
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