Hoy he tenido un día completo, por la mañana paseo semi-urbano y por la tarde montaña. Tarde soleada y agradable aunque un poco fría, nada mas salir me he tropezado con un hongo, que estaba debajo de un tronco caído(ha sido el único). En principio pensaba dar un corto paseo, pero viendo lo agradable de la situación y lo temprano de la hora, me he acercado a amboto dando un gran rodeo. Hasta ahora pensaba que las hayas eran unas criaturas elegantes pero muy discretas que en otoño mostraban unos colores muy bonitos pero recatados, pero hoy he comprendido que en combinación con el sol, se vuelven muy atrevidas
y se envuelven en ropajes de colores brillantes por no decir lujuriosos.
martes, 13 de noviembre de 2012
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