Estaba claro, todo apuntaba a un inminente brote de hongos, pero hasta no verlos bajo mis pies tenía muchas dudas, primero, a mitad del paseo, he encontrado uno en medio del camino, luego en un sitio conocido, al que por lo visto he llegado antes que nadie, he podido disfrutar de esta pequeña concentración de hongos, a la que seguramente en las próximas semanas seguirán muchos más.
Por otro lado el otoño sigue con lo suyo, ofreciéndonos este festival de colores.







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