Todos los días sale el sol y al atardecer se oculta tras el horizonte protagonizando un momento mágico. Es un momento que cuando nos fijamos en él, muy pocas veces al año, nos puede recordar nuestra relación con el universo y nos produce un pequeño estremecimiento de placer.
El momento del atardecer es uno de mis placeres preferidos, (tengo un listado de placeres), es barato y sin embargo pocos espectáculos se le pueden comparar. En esta ocasión el momento se produjo a la orilla del mar, en Salou al final de unas cortas vacaciones


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