Hace unos días me fijé en un pequeño caballo que retozaba en un prado en compañía de toda su familia, y al verlo, no pude dejar de pensar en mis nietos, por la forma de comportarse, muy similar a la de ellos. Mas adelante otros caballitos que estaban en el mismo sitio, protagonizaban escenas familiares con sus madres, que a uno le hacen pensar en lo poco que nos diferenciamos de los animales. Afortunadamente ellos no leerán este comentario, porque lo podrían considerar injurioso.









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