Al amanecer el cielo tenía un color muy bonito, y la luna tenía ese aspecto. Más adelante, incluso he tenido la oportunidad de presenciar un eclipse de sol (no programado), y al pasar por Aranzazu, me ha llamado la atención la conversación que se traían estos dos apóstoles de Oteiza.
martes, 5 de octubre de 2010
NUEVO CURSO
Con la llegada del otoño, se despierta en mí una especie de instinto, debe ser por efecto del viento sur, que me encamina hacia la montaña y hace que mis días sean más entretenidos, puesto que no me canso de disfrutar de los paisajes que tenemos en Debagoiena.
Al amanecer el cielo tenía un color muy bonito, y la luna tenía ese aspecto. Más adelante, incluso he tenido la oportunidad de presenciar un eclipse de sol (no programado), y al pasar por Aranzazu, me ha llamado la atención la conversación que se traían estos dos apóstoles de Oteiza.

Al amanecer el cielo tenía un color muy bonito, y la luna tenía ese aspecto. Más adelante, incluso he tenido la oportunidad de presenciar un eclipse de sol (no programado), y al pasar por Aranzazu, me ha llamado la atención la conversación que se traían estos dos apóstoles de Oteiza.
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